Solemos pensar que nuestros problemas son los peores, cuando nos ocurren desgracias pensamos en lo fracasados que somos, si perdemos un trabajo, nos deja alguien, no consigues tus objetivos... y no nos damos cuenta de lo insignificante que es esto. Los problemas comunes no son nada en comparación con lo que podría pasarnos y no lo agradecemos. No nos sentimos afortunados por poder caminar alegremente, por poder visualizar todo aquello que nos rodea o por no haber tenido que mirar de frente y afrontar el que podría haber sido el final. Después escuchamos en las noticias, revistas o programas de televisión a personas que realmente han pasado por graves problemas y han sufrido grandes perdidas y reflexionamos, pensamos en lo afortunados que somos por no tener que pasar por ello. Pero al cabo de un tiempo, se podría decir que incluso un día más tarde todo se nos olvida, nuestros problemas vuelven a ser los peores y no damos importancia a lo que hace unas horas nos había hecho pensar! Cuando vemos, como es el caso de Albert Espinosa, a un enfermo de cáncer pensamos "pobrecillo, que mal lo ha tenido que pasar" y nos entristecemos. Y es normal, que nos de lástima la situación que el ha debido pasar pero no nos damos cuenta que en cualquier momento puede llegarnos también a nosotros y puede que nuestro metabolismo no sea tan fuerte como el suyo y no seamos capaces de superarlo. Nunca es tarde para una desgracia. La vida no es un parchís en el que cuando llegas a casa estas a salvo y ya no puede pasarte nada. No hay una edad a partir de la cual estemos libres de desgracias. Por eso he decidido intentar aprender de este gran hombre, e intentar disfrutar de la vida aplicando su filosofía. Hay que disfrutar de todo y ver el lado bueno de las cosas. Por muy mal que lo estés pasando siempre habrá alguien que lo este pasando peor por lo que tu debes sentirte como un afortunado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario